Hummutabal: puré de garbanzos y berenjenas

A estas alturas ya todos sabemos lo que es el hummus y, casi todos, lo que es el baba ganush o mutabal  (dos tipos de purés fríos de la zona mediterránea). Me encantan ambos, así que un día decidí mezclarlos a ver qué pasaba y como resultado, obtuve esta original receta que he autodenominado “hummutabal” y que está deliciosa.

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Ingredientes

  • 200g. de garbanzos cocidos
  • 1 berenjena grande asada en el horno *
  • El zumo de 1 limón
  • Medio diente de ajo
  • 1 cucharada de tahini o pasta de sésamo
  • 1 pellizco de comino (opcional)
  • 2 cucharadas de aceite de oliva
  • Sal
  • Un poco de agua tibia

Para decorar

  • Semillas de sésamo tostadas
  • Perejil fresco
  • Pimentón (mitad dulce, mitad picante)
  • Pimienta recien molida

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Elaboración

Una vez enfriada, quitar la piel a la berenejna y partirla en trozos.

Triturar garbanzos, berenjena, ajo, zumo, tahini, comino y sal. Si queda demasiado espeso, rebajar con un poco de agua y/o aceite de oliva (no te pases o te quedará líquido).

Servir decorado con perejil, semillas de sésamo tostadas, aceite de oliva, pimienta y pimentón.

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Notas y variaciones

Ve probando el sabor mientras trituras para rectificar, de sal, limón, ajo, etc., y adaptalo a tu gusto. Eres tú quien se lo come, así que modifica lo que quieras.

Se puede acompañar de pan de pita; crudités de zanahoria y apio; rodajas finas de berenejena fritas en abundante aceite (a modo de patatas chips).

* Asar berenjenas: Lavar y cortar las berenejenas longitudinalmente por la mitad. Hacer unos cortes a modo de rombos en la carne. Pintar con aceite, salpimentar  y meter al horno bocabajo unos 35 mins. a 200º.

El ingrediente audiovisual

 

Con este tema de la cantante libanesa  Fairuz y esta receta: viaje mental asegurado sin salir de casa.

 

 

 

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Pollo de cítricos con ensalada a la menta

Esta es otra de las recetas que hice como parte de mis pruebas para la revista Men’s Running. Si te perdiste la primera, la puedes ver aquí. Como siempre, una receta fácil que además es una buena manera de darle un poco de vidilla a la aburridísima pechuga-de-pollo-a-la-plancha, y sin complicarte demasiado la vida.

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(Ingredientes para una persona)

Ingredientes para el pollo

  • 3 solomillos de pollo
  • Zumo de medio limón y media lima
  • Un poco de cilantro picado
  • 2 granos de pimienta negra machacada en mortero
  • Copos de chile seco*

Ingredientes para la ensalada

  • Un puñado de hojas o brotes verdes para ensalada
  • ¼ de pimiento rojo
  • 1 hoja picada de hierbabuena
  • ½ cucharadita de hierbas secas (las que más te gusten)

Ingredientes para la vinagreta

  • 3 cucharadas de aceite de oliva
  • 2 cucharadas de vinagre balsámico
  • 1 cucharadita de miel

Elaboración

Sazonar el pollo con el zumo de cítricos y el cilantro. Mezclar bien. Añadir la pimienta y los copos de chile. Cocinar al grill los solomillos cuidando que la carne quede jugosa.

Preparar las hojas verdes para la ensalada. Mezclar los ingredientes de la vinagreta y aliñar la ensalada. Espolvorear con las hojas de hierbabuena y la mezcla de hierbas secas.

Notas y Variaciones

Cambia el pollo por otro tipo de carne como chuletitas de cerdo o conejo troceado. Y si eres anti-carne, utiliza pescado.

Añade los ingredientes que te apetezcan a la ensalada: frutos secos, cebolleta, tomates secos, etc.

Puedes servir los filetitos en el plato o tipo pincho moruno, y así te ahorras fregar tanto cubierto.

*Si no tienes copos secos de chile, pasa una cayena por el mortero y listo. La cantidad dependerá de lo valiente que seas con el picante.

El ingrediente audiovisual

La moda de hacer dibujitos en la espuma del café está por todas partes. A mí me parece bien que el camarero se lo curre con un corazoncito de espuma y canela. Con el panoramix que tenemos, cualquier cosita nos vale para alegrarnos un poco la vida. Pero lo de Mike Breach es alucinante. ¿Creatividad gastronómica inspirada por el aburrimiento?. Sí gracias.

Albóndigas rellenas de mozzarella

Esta receta es la primera, de una serie de tres, de las que cociné y fotografié como parte de las pruebas para la revista Men’s Running. La receta es de ellos, pero son muy enrollados y me han dejado publicarla en el blog, además está riquísima y nos permite variar de las consabidas albóndigas de la abuela.

Ingredientes para las albóndigas (7 personas)

1 kg de carne picada de ternera

200g de queso mozzarella troceado

100g de pan rallado (mejor integral)

2 huevos

2 cebollas rojas picadas

2 dientes de ajo muy picados

1 puñado de perejil picado

2 cucharadas de hierbas secas variadas

5 granos de pimienta negra machacada en mortero

Ingredientes para la salsa

2 cebollas picadas

2 dientes de ajo picados

400g de tomate natural triturado (o en conserva)

250ml de vino tinto

200ml de agua

1 cucharadita de azúcar

Aceite de oliva

Elaboración

Mezclar en un bol con las manos todos los ingredientes de las albóndigas. Dar forma a las albóndigas con las manos mojadas en agua para evitar que se pegue la masa. Disponer las albóndigas en una fuente para horno. Hornear a 250º unos 20 minutos.

En una sartén con un poco de aceite sofreír la cebolla y el ajo.  Añadir el vino y cocinar hasta que se evapore el alcohol y la salsa se reduzca. Añadir el tomate, el agua y el azúcar. Dejar reducir unos 10 minutos a fuego medio.

Incorporar las albóndigas a la salsa de tomate y cocinar otros 10 minutos más. Servir y sazonar con la pimienta, un poco de sal y el perejil picado.

Notas y Variaciones

Podemos poner la carne picada que más nos guste: cerdo, cordero, mezclada, etc.

También podemos probar con otros tipos de queso para el relleno, pero que no sean demasiado cremosos y aguanten bien la cocción en el horno (por ejemplo el halloumi griego).

El ingrediente audiovisual

Hoy os dejo un singular anuncio de una fábrica de cerveza de Brooklin, por si alguien quiere ir a pillar unas birrolas para acompañar a las albóndigas….. en un momento. Está hecho aplicando la técnica “stop-motion”  sobre más de 3000 fotografías y mola. Eso sí, te entran ganas de cruzar el charco, aunque sea en bici.

 

Milhojas veraniego de higos y queso de cabra para olvidarte del frío

Esta es la típica receta que yo llamo “receta fotogénica” por que más que una excusa para disfrutar comiendo, es una excusa para disfrutar haciendo fotos. Algunas recetas son de antemano fotogénicas, también lo son algunos ingredientes. Los higos, los rábanos o las frutas son tan fotogénicas como Angelina Jolie; mientras que los guisos o las sopas (aunque estén más buenos que la Jolie) son menos fotogénicos que Mariano Rajoy.

Esta receta la hice en verano, un día que fuimos a coger los primeros higos de la higuera, y la tengo aquí pendiente desde entonces, castigada a la pobre.

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Ingredientes

1 higo en rodajas

2 lonchas de rulo de queso de cabra

1 cucharada sopera de miel

Frutos secos (los que más te gusten)

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Elaboración

Pues la verdad es que no tiene, simplemente hay que montar los milohjas, regar con la miel y decorar con los frutos secos.

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Notas y Variaciones

Si te mola el sabor fuerte del queso de cabra, monta los milhojas (sin miel ni frutos secos) y dales un golpe de calor en el horno para que el queso se ablande y se potencie su sabor. Antes de servir, añade la miel y los frutos secos.

Es importante que el queso de cabra sea de buena calidad. Los baratos no saben a nada. Lo mismo respecto a los higos.

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El ingrediente audiovisual

Con el frío que estamos pasando, me gusta imaginarme debajo de la higuera, comiendome un milhojas tras otro, disfrutando del lorenzo y sin nada más que hacer. Esta canción de Kitty Wells podría ser la banda sonora. También ella, en este vídeo de lo más autenti, disfruta de la vida debajo de un árbol que, por cierto, parece pintado por la anciana del Ecce Homo. Ay el veranito, quien lo pillara.

 

 

 

 

Alcachofas crujientes a la plancha sin paranoias

Hacer estas alcachofas cuesta muy poco tiempo y dinero. Es una receta sencilla, sin florituras ni complicaciones, que respeta y potencia el sabor de la materia prima. Unas buenas alcachofas, un poco de aceite y de sal es todo lo que se necesita para disfrutar de un sabor grandioso y una textura delicada y crujiente.

Las alcachofas, o alcauciles, que es como las llamamos en Andalucía, nunca han sido mi plato preferido. Su sabor siempre me resultó extraño, con un retrogusto amargo y dulzón raro. Hasta el bendito día que las probé a la plancha, entonces descubrí el verdadero sabor de la alcachofa y me hice fan absoluta.

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Es fundamental que las alcachofas estén muy frescas y que sean de buena calidad. En el blog de No se le puede llamar cocina se explican los trucos para elegir bien las alcachofas. Una vez las tenemos, hay que limpiarlas bien. Para ello les cortamos todo el tallo y vamos arrancando hojas con los dedos (empezando por el culo de la alcachofa) hasta que lleguemos al corazón que es donde las hojas cambian a un color más amarillo y son más finas. No hay que cortarse a la hora de quitar hojas. A mí lo de masticar una hoja más dura que una tabla me cambia el humor, así que me pongo a quitar hojas a saco.

Cuando hemos quitado las hojas más duras, igualaremos el culete de la alcachofa con un cuchillo, cortando lo mínimo, y también cortaremos las puntas de las hojas (unos 2-3 cm.) hasta dejar solamente el corazón.

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La alcachofa al contactar con el oxígeno se pone negra. En todas las recetas de alcachofas que leo este tema es una auténtica paranoia y hay una verdadera obsesión por evitarlo. Personalmente es una cosa que me trae al pairo. No afecta al sabor y si la alcachofa es así, que le gusta ponerse negra cuando la maltratan, pues hombre, yo respeto su cabreo. Pero si eres un maníaco del color verde perfecto, pues sólo tienes que conservar los trozos limpios de alcachofa en agua con un poco de zumo de limón hasta que los cocines.

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Ingredientes (para una tapita para dos que inevitablemente se quedarán con ganas de más)

2 alcachofas limpias y cortadas en cuartos

2 cucharadas de aceite de oliva

Una pizca de sal (mejor si es en escamas)

1 limón (opcional)

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Elaboración

Poner el aceite en una sarten o grill. Cuando esté caliente, incorporar los cuartos de alcachofa. Asar a fuego suave hasta que todos los lados queden dorados. Me gusta que la parte exterior quede casi chamuscada, para que esté crujiente por fuera y contraste con el interior suave y blando del corazón. Las primeras hojas exteriores quedarán duras y casi quemadas, así que las utilizo para agarrar la alcachofa, comerme el centro y deshecharlas después. Servir con un poco de sal en escamas y zumo de limón (opcional).

Yo lo aviso: estas alcachofas son adictivas y una vez que empiezas, no podrás parar y querrás practicar la dieta de la alcachofa día sí, día también.

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Variaciones

Las alcachofas se pueden cortar en cuartos o a lo largo, en láminas no demasiado finas para evitar que se quemen las puntas. Así quedan muy estéticas, con forma de abanico.

Si tenemos cuerpo de modelo podemos freirlas en abundante aceite (rebozadas previamente en harina si nuestro cuerpo es de top model) . También están que te mueres, pero la fritura irá directa a tu culo o a tu panza. En el fantástico blog de Sweet Paul hay una receta de alcachofas fritas de esta manera, ilustrada con una de sus magníficas fotos donde se ve lo estéticas que quedan y se intuye su efecto adictivo.

El tallo también está buenísimo. Simplemente corta los extremos secos y pelalo quitando toda la piel exterior con un cuchillo. Asalo en la sartén con el resto de la alcachofa. En la foto de las alcahofas en la sartén podéis ver los tallos al fondo.