Puré de calabaza chollo, que te vale como primero, guarnición o postre.

Aún nos quedaban un par de calabazas que recogimos de la huerta hace casi tres meses y que, o nos comíamos ya, o tendrían que acabar en la jaula de las gallinas (se vuelven todas majareta picoteando una calabaza).

Me acordé de esta receta que nos hacía mi abuela y que es tan sencilla que sólo necesitas tres ingredientes: calabaza, ajo y aceite de oliva. Yo la he tuneado un poco con jengibre, pimienta y parmesano, pero te puedes saltar el tuning completo.

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En google hay millones de recetas de crema de calabaza, pero no tantas de puré, y las que he visto mezclan la calabaza con un montón de cosas. Este puré es calabaza pura, sin distracciones, y por eso tiene un color tan espectacular, una naranja intenso y potente que en otras recetas más elaboradas se pierde.

Es perfecto para acompañar unas chuletas de cerdo al grill o unas pechugas de pollo a la plancha, aunque reconozoco que si me pongo en plan ansiosa, como es el caso, lo devoro a cucharadas.

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Ingredientes

1 kg. de calabaza

1-2 dientes de ajo picados (quitar la parte verde del centro)

1 cucharada de aceite de oliva

1 cm. de jengibre fresco pelado y rallado fino (o una cucharadita de polvo de jengibre seco)

Sal y pimenta

Parmesano o emmental recien rallado

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Elaboración

Limpiar la calabaza quitando la piel y las semillas. Cortar en dados pequeños. La calabaza es dura, lo se, pero no te agobies por que los dados no tienen que ser perfectos en absoluto, solo aseguraté que sean trocitos pequeños de 1-2 cms. Cuanto más pequeños los cortes, menos tiempo tardarás en tener tu puré en el plato.

En una sartén calentar el aceite y dorar los ajos. Incorporar el jengibre (opcional), dar unas vueltas y añadir la calabaza. Salpimentar y agregar tres cucharadas de agua para evitar que se queme antes de que empiece a soltar su propio jugo. Tapar y cocinar a fuego bajo unos 30-40 minutos hasta que la calabaza se convierta en puré. Dar unas vueltas de vez en cuando para que no se pegue.

Espolvorear queso recien rallado por encima. Si no se va a consumir al momento, se puede gratinar en el horno antes de servir.

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Variantes y consejos

Si eres de los delicaditos y te gusta el puré fino y sin tropezones, puedes pasarlo por la batidora o el pasapuré. Yo soy más rústica y no me importa, incluso me gusta, encontrarme algún trozo de calabaza en el puré, así que lo dejo tal cual.

Si eliminas el ajo, la sal y la pimienta obtendrás un puré dulce que puedes utilizar para rellenar dulces de hojaldre o empanadillas.

El puré dulce también lo puedes servir como postre en vasitos individuales con yogur, miel, pistachos machacados y canela.

El ingrediente audiovisual

Aquí os dejo la oda a la calabaza de la peli de culto Amanece que no es poco y que arranca con su conocida frase: “Calabaza: se acaba un nuevo día y como todas las tardes quiero despedirme de tí”. Personalmente me quedo con la última frase: “Calabaza: yo te llevo en el corazón”.

Puro surrealismo cañí.

 

 

 

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Los garbanzos de mi abuela

Otra receta de siempre: los garbanzos de mi abuela. Ella lo llama cocido, pero yo creo que es más bien un guiso o potaje de garbanzos ya que es una receta bastante ligera. De hecho, algunas veces hago una versión vegetariana a la que no añado nada de carne y a la que se pueden añadir otras verduras como judias verdes, calabaza, guisante, etc.

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Ingredientes

Medio kg. de garbanzos en remojo la víspera

1 cebolla picada

1 pimiento verde picado

2-3 zanahorias peladas y cortadas a trozos

1 cabeza de ajos entera sin pelar

1 tomate rallado sin piel

1 chorizo (opcional)

1 morcilla (opcional)

1 hoja de laurel

Perejil picado

1 cucharadita de pimentón de la Vera

1 hojita de hierbabuena (opcional)

1 litro de caldo de pollo (o agua)

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Elaboración

Hacemos un sofrito con la cebolla y el pimiento. Añadimos el pimentón, el laurel, la cabeza de ajos y el tomate rallado. Sofreimos hasta que se evapore el agua del tomate. Añadimos el agua (mejor si es caldo) y llevamos a ebullción. Incorporamos los garbanzos, el chorizo y la morcilla. Salpimentar. Dejamos cocer a fuego medio entre 60 y 90 minutos, hasta que los garbanzos estén tiernos. Se puede añadir más caldo o agua si lo necesita. Al servir, pondremos el perejil picado y la hojita de hierbabuena.

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No hace mucho tiempo, cuando apenas si sabía cocinar un huevo frito, recuerdo que cada vez que disfrutaba de algún guiso de cuchara pensaba lo difícil que debía ser cocinarlo. Ahora se que este tipo de guisos que tanto me gustan son de los platos más sencillos de cocinar que hay ya que, practicamente, se cocinan solos.

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Los tapines de mi abuela

Desde muy pequeña recuerdo que me encantaban estos tapines (o calabacines) que nos hacía mi abuela. Tanto su textura como su sabor un poco dulzón son una delicia. Además es una receta muy sencilla y saludable. Ahora que la huerta empieza a darnos esta hortaliza, una de mis favoritas, solemos cocinarla de múltiples maneras, pero esta fue la primera receta que aprendí a hacer con los ricos tapines.

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Ingredientes

2 o 3 tapines (o calabacines). Pueden ser verdes o blancos.

2 dientes de ajo picados

Queso rallado

Perejil, orégano, sal y pimienta

1 huevo por comensal (opcional)

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Elaboración

Lavar y cortar los tapines en trozos irregulares. Mi abuela los hacía sin piel, pero a mi me gusta dejarla pues aporta vitaminas y le da más color al plato. Doramos el ajo en una sarten ancha con un poco de aceite de oliva y añadimos los tapines. Los primeros 5 minutos los tapamos para que empiecen a soltar el jugo. Después destapamos y dejamos cocer a fuego medio unos 40 minutos dando vueltas de vez en cuando para que no se peguen. Salpimentamos. A mi me gusta dejarlo como un puré con trozos, no demasiado fino, pero si se prefiere se puede cocer más tiempo para que todo el calabacín quede hecho puré.

Antes de servir cuajamos un huevo por comensal en la misma sartén. Tapamos para que se cuaje bien el huevo. Una vez cuajado, lo cubrimos con queso rallado y decoramos con un poco de orégano y perejil. Listo.

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Se puede servir como acompañamiento para carnes y pescados, pero si lo hacemos con el huevo escalfado, puede valernos como plato único.

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Las lentejas de mi abuela

Esta es otra de las ricas recetas de mi abuela. La receta original es sólo con verduras, sin nada de carne, pero en esta ocasión no me pude resistir a incorporar un poco de morcilla y chorizo. También utilicé espinacas, pero estas se puden sustituir por judías verdes en trozos pequeños. Mi abuela incluye patatas en su receta, sin embargo yo no suelo poner patatas ya que siempre congelo parte del guiso, y las patatas no quedan bien al descongelarlas por que se deshacen.

 

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Ingredientes para 8 o 10 raciones

Medio kilo de lentejas castellanas (en remojo la víspera)

1 cebolla

1 pimiento verde

2 zanahorias

Espinacas (o judías verdes)

4 dientes de ajo

1 tomate rallado sin piel (yo utilicé tomate que tengo en conserva del verano pasado)

Caldo

1 hoja de laurel

1 cucharadita de café de pimentón de la vera (yo tengo un bote en el cual mezclo una parte de pimentón picante por cada dos de dulce)

Sal y pimienta

 

Picar el ajo, la cebolla y el pimiento y hacer un sofrito. Cuando esté doradito, añadimos el tomate. Sofreir unos minutos. Añadir el pimentón y la hoja de laurel. Incorporar las lentejas escurridas. Cubrir con el caldo. Salpimentar. Cuando rompa a hervir añadiremos las verdruas, en este caso la zanahoria picada (y las judías verdes, en caso las utilicemos). Añadir el chorizo y la morcilla. Cocer a fuego medio entre 45 mins y una hora. La espinacas se añaden picadas cuando falten 5 minutos de cocción. Se puede ir añadiendo caldo en caso quedan demasiado secas.

 

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No tengo fotos del plato final con las espinacas ya que congelé todo el guiso y en este caso, es mejor incorporar las espinacas el día que vayamos a comer las lentejas.

Quedarnos riquisísmas, aunque he de decir que la receta original sólo con verduras también es exquisita y mucho más saludable.

El caldito de puchero de mi abuela

¿Cuántos litros de este caldito habré ingerido a lo largo de mi vida?. ¿Varias piscinas olímpicas?. Así como durante todo el verano el gazpacho está siempre presente en mi nevera, durante el invierno el caldito de puchero nunca falta, pues como dice mi padre: un buen caldo resucita a un muerto.

Esta receta es la receta de mi abuela. Otro día subiré la receta de caldo de mi madre, tipo consomé y absolutamente delicioso. El consomé es más bien un primer plato, mientras que el caldo de puchero, con toda la guarnición, constituye un plato único en sí mismo.


Ingredientes

Un puñado de garbanzos puestos en remojo la víspera

1 contramuslo de gallina sin piel y sin grasa

1 hueso de jamón (si es de un buen jamón, mucho mejor)

1 puerro

2 nabos (uno blanco y otro naranja que aquí en Valencia se llama chiribía)

1 o dos zanahorias

1 rama de apio

 

Guarnición

Fideos o arroz

Jamón picado

1 huevo duro picado

1 ramita de hierbabuena

 

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Poner todos los ingredientes en la olla y cubrir con agua. Poner a cocer a fuego medio semitapado durante hora y media aproximadamente o hasta que la gallina y los garbanzos estén blandos. Rectificar de sal. Deshechar todos los ingredientes excepto los garbanzos, la gallina y la zanahoria. Picar la zanahoria y la gallina deshuesada. Colar el caldo. Disponemos todos los ingredientes en una fiambrera hasta la hora de servir (también podemos congelarlo). A mi me gusta meterlo unos horas en la nevera antes de servirlo. De esta manera la grasa se endurece y flota y es muy sencillo desengrasar el caldo.

 

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A la hora de servir, dispondremos la guarnición en el plato: jamón picado, huevo duro picado y la hierbabuena (la hierbabuena es fundamental). En el caldo cocemos el arroz o los fideos y servimos en el plato de la guarnición. Efectivamente, resucita a un muerto.